10 consejos para obtener el máximo provecho en el cultivo de Alfalfa

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El cultivo de alfalfa  se presenta como excelente opción nutricional, para aquellos compradores residenciales que desean elaborar una dieta rica en nutrientes.

Por ello te presentamos 10 consejos que debes tener en cuenta, para aprovechar al máximo el cultivo de alfalfa.

 La alfalfa o mejor conocida por los botánicos y agrónomos como Medicado Satina, es una de las hierbas más versátiles y ricas nutricionalmente hablando. Asimismo, posee hojas verdes y flores moradas, capaces de confundirse con maleza silvestre, por lo que es importante mantener un estricto control sobre el cultivo y la cosecha, pues es muy común encontrar maleza en los paquetes comerciales de alfalfa.

Tiene gran importancia para alimentar el ganado lechero, por su producción de materia seca y rica en proteína. Contiene principalmente antioxidantes, vitaminas (A,B6,B12,C,D,E,K,P) y minerales (calcio, fósforo, magnesio, hierro, potasio) que ayudan a tratar enfermedades cómo: hidropesía, trastornos digestivos, problemas respiratorios, problemas del corazón.

Te presentamos 10 consejos que no puedes dejar de tener en cuenta para obtener el máximo provecho en tu cultivo de alfalfa.

1. SUELO PROFUNDO

La alfalfa es una hierba poco exigente en el clima y suelo. En dicho sentido, requiere de suelos profundos, para poder asentar sus raíces. Es preferible utilizar suelos de naturaleza caliza, porque es poco compatible con los suelos ácidos.

En dicho sentido, los suelos destinados al cultivo de alfalfa necesitan de cierto tipo de profundidad que permita el desarrollo del sistema radicular para facilitar buenas producciones en verano, así como evitar la asfixia de las raíces con exceso de agua.

Por ello, es necesario que este bien drenado, aireado, ser profundo, libres de sales, con alto contenido de fósforo (20ppm) y Ph entre 6 y 7.

Raíz de alfalfa

2. Cumplir con las épocas de siembra

Las siembras deben realizarse principalmente en otoño y primavera. Sin embargo, es recomendable que se implanten mayormente en la primavera, para no correr el riesgo de las heladas invernales desde principios de otoño. Por ello que es recomendable empezar la siembra entre agosto y octubre.

Así, debe sembrarse la semilla a no más de 1 o 2 cm de profundidad, porque si se sitúan profundamente la semilla tiende a morir por sequía, frío, calor o pisoteo. De esta manera, es importante mantener un control estricto respecto a su profundidad.

3. Cuidar el cultivo de Alfalfa de las Plagas

La alfalfa es una planta bastante saludable; sin embargo, no faltan enemigos y enfermedades que puedan atacarla, afectando su salud y comerciabilidad. Entre las principales plagas y enfermedades que suelen atacarlas se encuentran:

  • Pulguilla
  • Pulgones
  • Gusano Verde
  • Cuca negra
  • Apión

Se recomienda utilizar plaguicidas especiales para atacar la propagación de las enfermedades en el cultivo de alfalfa, cómo:

Pulgones en alfalfa

4. Mucha luz y poca agua

El cultivo de alfalfa no requiere de mucha cantidad de agua, ya que es capaz de soportar sequías fuertes, por lo que su rendimiento no es muy afectado. Igualmente, para su óptimo rendimiento, requiere ser plantadas en zonas de luz directa, porque de ello depende su crecimiento. Es una planta que necesita estar constantemente expuesta a la luz solar. 

5. Rendimiento del cultivo

El rendimiento de la alfalfa es generalmente rentable, en tanto que es una planta que no requiere mucho riego, pero sí sol directo, es bastante saludable. También crece fácilmente en apilamiento y forrajera. En dicho sentido, el rendimiento de la alfalfa requiere solamente de entre 13 y 15 t/ha al 12% de humedad. Es por ello que se presenta como un excelente cultivo con producción rentable.

Sin embargo, pese a lo anterior, la producción de alfalfa no suele ser la primera inversión o idea de cultivo que se plantean los agricultores. Eso último gracias a la poca rentabilidad que produce la venta de la alfalfa.

“Es una inversión, y cuanto más se pueda poner en el suelo será mejor, no sólo para la alfalfa sino también para los cultivos que la sucedan”.

6. Cortes cada mes

Lo recomendado es hacer cortes de recolección cada 30-35 días, con 5 anuales. De tal forma que la primera recolección ocurra con al menos 17% de las plantas en floración para equilibrar el equilibrio entre la cantidad y la calidad.

7. Abonado de Fondo

El cultivo de alfalfa requiere de nutrientes ricos en potasio, capaz de afectar el comportamiento, la resistencia a la sequía y el frío. Así, es necesario aplicar una dieta rica en potasio en el suelo, con el fin de hidratar a la planta. Es importante revisar constantemente el nivel de fertilidad del suelo antes de realizar la siembra, para abonar fosforo y potasio (12-20ppmm de P205 asimilable y 90-160ppmm de K2O asimilable).

Por ello se recomienda:

  • Aplicar una enmienda de caliza a voleo y enterrada previo a la siembra para que permita el enriquecimiento de la tierra de calcio, para el crecimiento y nodulación de la planta.
  • Se recomienda la minimización y reducción de la presencia de Manganeso y Aluminio.
  • Es necesario proporcionar a la planta de abonos y suelos ricos en:
    • Nitrógeno. Durante su cultivo, la planta necesita absorber nitrógeno hasta que se realicen las formaciones de los nódulos. Es por ello que mientras se forman los nódulos, es necesario absorber el nitrógeno del suelo. Para ello se aplica abono de 20 kg/ha de nitrógeno.
    • Fósforo. La fertilización fosfórica es muy importante en el año de establecimiento del cultivo, pues asegura el desarrollo radicular. Como el fósforo se desplaza muy lentamente en el suelo se recomienda aplicarlo en profundidad incluso en el momento de la siembra con la semilla. En alfalfares de regadío con suelos arcillosos y profundos la dosis de P205 de fondo para todo el ciclo de cultivo es de 150-200 kg/ha.
    • Potasio. El cultivo de alfalfa requiere de grandes cantidades de potasio, porque de este depende la resistencia de la planta al frío, la sequía y el almacenamiento de reservas. Así se precisa elaborar una dieta rica en potasio, donde se trate un abonado de fondo con 200-300kg/ha.

8. Control de Malas Hierbas

Actualmente, las multinacionales y empresas deshidratadoras exigen mejor control en la calidad de la alfalfa. Por ello, para su cultivo, se recomienda la abstención de utilización de estiércoles, para evitar el incremento de las malas hierbas en los encalados. 

La técnica del Mulching ayuda a mantener los cultivos limpios, libres de malezas.

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9. Fertilización

El cultivo de alfalfa requiere de una dieta nutricional sencilla y rica en fosforo y calcio, la especie por tener gran plasticidad es capaz de prosperar en regiones semiáridas y húmedas. 

10. Escoger el mejor tipo de siembra

Es recomendable realizar el cultivo de alfalfa al boleo y en camas donde la profundidad de la semilla debe ser mínima (casi expuesta) esto va a determinar el éxito en el crecimiento de la planta.