Recomendaciones para un adecuado manejo poscosecha del suelo

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Una vez llegada la etapa de posterior a la cosecha es importante seguir algunos pasos para la conservación de los suelos. Y es que es en este momento que el cual el agricultor se asegurará de que los estos se encuentren en las condiciones óptimas para la productividad de cultivos venideros.

Durante la etapa de cultivo, hasta llegada le época de cosecha, los suelos sufren un desgaste tanto nutricional, como energético. Esto, claro, como resultado de la absorción de nutrientes requeridos por las plantas para su desarrollo.

Garantizar la continuidad de la producción es una tarea que requiere del trabajo y compromiso constante del agricultor. De modo que siempre estén dadas las condiciones más óptimas para la producción en el campo.

Es importante señalar que el suelo es el sustento vital de las plantas. Es por ello que después de la cosecha, la primera actividad a realizar es el análisis de la calidad de los suelos.

Realizar este análisis requiere de la toma de muestras. Esto se refiere a la recolección y extracción del material orgánico presente en la superficie del terreno de cultivo.

La toma de muestras siempre va a depender del clima y las condiciones del suelo. Por lo que se recomienda extraerlas cuando los suelos no hayan sido disturbados con trabajos como la labranza.

También se pueden tomar muestras del tejido de las hojas de las plantas cosechadas. Mientras más saludables se encuentren, mejor ha sido el rendimiento del terreno.

Este proceso, aunque no es estrictamente necesario, arrojará un claro balance sobre el estado nutricional del suelo. Permitiendo así, adecuar los tratamientos.

A continuación, algunas prácticas para un adecuado manejo poscosecha del suelo.

Prácticas que mejoran la calidad del suelo poscosecha

Fertilización

La fertilización no es más que la recomposición de los elementos esenciales para el desarrollo de las plantas.

En general, en un suelo estéril y con un bajo índice de nutrientes escasean elementos  como  el Nitrógeno (N), Fósforo (P), Calcio (Ca) y Potasio (K). Y esto se puede deber tanto a las condiciones climáticas como al desgaste natural, producto de la explotación agrícola.

Nitrógeno (N):

Este elemento influye principalmente en el crecimiento reproductivo y vegetativo de las plantas. Participa además en la síntesis de proteínas, por lo que un suelo con bajas concentraciones de nitrógeno afectará la composición nutritiva de los cultivos. Generando deficiencias en la composición proteica de las plantas.

Realizar un correcto balance de nitrógeno en los suelos llegada la época poscosecha propicia el desarrollo óptimo de color, textura y calidad nutricional en las hortalizas.

Un exceso de nitrógeno, por otro lado, podría ser problemático. Investigaciones han demostrado que demasiado nitrógeno en el suelo puede reducir el contenido de vitamina C en hortalizas de hojas tales como la acelga. Adicionalmente, puede disminuir el contenido de azúcar y acidez en frutos.

Fósforo (P):

El fósforo actúa sobre las células de las plantas, así como en el proceso metabólico.

Además influye en el equilibrio del nitrógeno, y se ha demostrado que concentraciones altas de fósforo en los suelos, ayuda a incrementar las concentraciones de azucares en frutas y hortalizas. Lo que disminuye también la acidez.

En cuanto a la correcta cantidad de suministro de fósforo, depende de las necesidades de la planta.

Potasio (K):

El potasio no es menos importante, ya que contribuye en  el balance del agua de la planta y la activación de enzimas.

Altos niveles de potasio en el suelo, suelen tener un efecto positivo en la calidad de hortalizas.

Como por ejemplo el incremento de vitamina C y concentraciones de acidez titulable, así como mejoramiento de color. Además disminuye la incidencia de maduración dispareja en frutos de tomates.

Calcio (Ca):

Este elemento tiene que ver con el desarrollo de paredes celulares de plantas y membranas. Deficiencias de calcio en el suelo han sido asociadas con un número de desórdenes poscosecha.

Se incluyen: pudrición apical en tomate, pimiento y sandía, corazón pardo de la escarola, corazón negro del apio, y necrosis apical en lechuga, coliflor y col. Por otra parte, concentraciones altas de calcio pueden reducir estos desórdenes.

Otros beneficios poscosecha incluyen un incremento de contenido de vitamina C, extensión de vida de anaquel, retraso de maduración, incremento de firmeza, reducción de respiración y producción de etileno.

Riego

Riego Post Cosecha

El riego es fundamental en el mantenimiento poscosecha de los suelos. Esto, junto a una correcta fertilización.

Sin embargo, antes de emprender tareas de riego, es necesario estudiar el estado hídrico del suelo. También es importante conocer en detalle las características de la siguiente plantación, ya que hay especies que requieren mayor o menor hidratación.

El riego ayudará a evitar la desnitrificación, además si se diseña un plan de riego adecuado es posible aumentar la calidad de cultivos venideros.

Abonos verdes

Abonos verdes

Se llama abonos verdes a todas aquellas plantas que se incorporan al suelo con el fin de recuperar, aportar y mejorar las condiciones biológicas, físicas y nutricionales del terreno.

Este proceso es muy utilizado en los tratamientos del suelo poscosecha. Ya que permite incorporar grandes volúmenes de materia orgánica de fácil descomposición. Además los nutrientes generados son fácilmente admisibles por los cultivos.

Las principales especies usadas en abonos verdes son las gramináceas, leguminosas y crucíferas. Muchos agricultores incorporan incluso las hierbas que nacen junto al cultivo.

La función principal de estos abonos es mejorar la fertilidad del suelo mediante la incorporación de materia orgánica. Aumentan también los niveles de nutrientes, en especial de nitrógeno. Ayudan a mantener tasas elevadas de infiltración de agua por el efecto combinado del sistema radicular y disminuyen la evaporación y la erosión, protegiendo el terreno de los cambios climáticos.

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Rotación de cultivos

La rotación de cultivos también puede emplearse para conservar los suelos poscosecha.

Dicho proceso consiste en la alternancia de diferentes familias de plantas, con distintas necesidades nutritivas.

Con esta técnica se busca minimizar el desgaste de los suelos, además de reducir la aparición de malas hierbas, enfermedades y plagas.

Dependiendo de la especie cultivada durante la cosecha, en el momento de la poscosecha lo ideal es introducir plantas con requerimientos nutricionales distintos. Esto permitirá al suelo reponerse del desgaste orgánico producido por el cultivo anterior.

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