Guía para obtener semillas de mejor calidad

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Tratar de mejorar las características de las cosas es una peculiaridad humana. En el campo, esta característica no se queda atrás. El mejoramiento de las cualidades de los cultivos es una tendencia constante, y una base importante para conseguir esto es a través de la obtención de semillas de mejor calidad.

 La producción masiva de semillas por las grandes compañías ha hecho que desaparezcan muchas variedades de verduras, granos e inclusive frutos que en su momento fueron extremadamente resistentes a plagas y enfermedades. Es cierto que estas variedades producían menos que los híbridos que hoy cultivamos pero eran menos vulnerables a las epidemias, la falta de agua y otras condiciones que encontramos hoy en los campos de cultivo.

Las técnicas de genética modernas se inclinan hacia la producción masiva y las cosechas simultáneas para ahorrar dinero y tiempo usando métodos mecánicos de cosecha, aunque la producción obtenida por estas súper semillas son mayores que las tradicionales, requiere el uso de mayores cantidades de fertilizantes, insecticidas y otros productos químicos para producirlas y son más vulnerables a agentes externos. Es por esto que debemos volver a la agricultura tradicional y producir nuestras semillas, ahorrando costos en la compra de estas, el uso de fertilizantes y productos químicos. A continuación, revisamos algunos consejos para producir su propia semilla de primera calidad.

Descripción

Las plantas que se reproducen por semillas están divididas en Monoicas y Dioicas.

Las primeras presentan unidades reproductivas tanto masculinas como femeninas, por lo que su polinización se lleva a cabo mediante el viento, que transporta el polen de las flores masculinas, por lo general situadas en lugares elevados, hacia las flores femeninas de cualquier otra planta del mismo tipo.

Las dioicas, por su parte, requieren la presencia de una planta hembra y una planta macho para reproducirse. El polen de la planta macho es transportado por insectos, el viento, u otros medios mecánicos a los estigmas de la planta hembra donde se producen las semillas.

En el caso de las plantas que producen frutos, las flores polinizadas producen un fruto por cada flor.

En el caso de las plantas que no producen frutos, estas producen flores al madurar, y las semillas fecundadas se recolectan cortando la planta completa y sacudiéndola sobre un papel o paño blanco teniendo cuidado de no perderlas en caso de que sean muy pequeñas.

Las plantas monoicas producen flores que tienen ambos sexos, femenino y masculino, pero no necesariamente se auto-polinizan. Es por esto que cuando tenemos la intención de producir semillas de variedades especificas es necesario sembrar varias plantas para asegurase que las plantas se fecundan entre sí.

La cantidad de plantas que deben sembrarse para lograr cosechar la cantidad de semillas que se necesitan para el cultivo principal depende de la especie y variedad de las plantas que se quieren sembrar posteriormente. Las semillas cosechadas y secadas correctamente, con paciencia y almacenadas en lugares secos y con temperaturas estables tienen generalmente una vida útil superior a un año por lo que una producción de semillas puede durar y usarse por varios años de siembra.

¿Como escoger las mejores semillas?

obtener semillas de mejor calidad

Aunque las plantas sembradas vengan de una sola variedad y fuente, no necesariamente todas son aptas para producir una semilla de mejor calidad. Es extremadamente importante tomar en cuenta las características de las plantas que tenemos la intención de usar para sembrar y producir nuestro lote de plantas-semilleros.

Las plantas de donde sacaremos las semillas deberán ser las más robustas y saludables del lote completo. Es necesario recorrer el lote inicial constantemente para determinar cuáles son las mejores plantas, que tienen las características que buscamos. Una vez escogidas debemos dejarlas madurar completamente antes de cosechar las semillas o los frutos que nos interesan para sacar nuestra semilla.

Para obtener semillas de primera calidad es necesario que las plantas-semillero estén adaptadas a nuestra zona, es decir que no sean la primera generación que se produce; entre más tiempo haya sido reproducida la variedad en el área mejor resultado tendrá el agricultor con la semilla que produzcan. Las plantas deben observarse para ver su adaptación al clima de la zona, a la calidad del agua, al tipo de terreno, etc. Es preferible sacar las plantas-semillero de nuestra propia cosecha que tengan, por lo menos, dos años de haber crecido en el área y dar buenos rendimientos.

La observación del crecimiento de la planta es solo el principio. Una vez que cosechemos los frutos que produzca, es necesario verificar que el margen de producto que haya en ella sea mejor y mayor que el promedio de las otras plantas en el lote escogido. En otras palabras, una planta saludable y lozana, no necesariamente producirá frutos abundantes y de buen tamaño. Para ser una productora de semilla de primera calidad, la planta no solo deberá crecer más y mejor que las otras, sino que también deberá tener rendimientos excelentes.

Preparando la semilla escogida para sembrarla

La extracción de la semilla del suelo, de los frutos o de las flores debe hacerse con mucho cuidado y delicadeza para no dañarlas. Después de extraerlas cuidadosamente deben lavarse e inspeccionarse para ver si no tienen defectos o se dañaron durante la extracción. Su cobertura debe estar intacta y deben tener la forma correcta y consistencia correcta.

La semilla que va a sembrarse debe estar seca e inactiva. Después de cosechar la cantidad necesaria de semilla esta deberá lavarse bien y secarse en la sombra. Esta deberá secarse en la sombra y no en un horno u otro medio artificial pues el exceso de calor puede matar el embrión.

Después de que esta se ha secado debe guardarse en envases sellados, preferiblemente de vidrio, que no permitan la entrada de humedad que pueda dañar las semillas. Estos botes deberán identificarse con el nombre de la variedad usada, la fecha en que se sembró, la fecha en que se cosechó y se envasó para guardarla. Esto nos permitirá saber exactamente de donde provienen las semillas y cuánto tiempo tenemos para sembrarlas en el campo.

Los botes se almacenan en un lugar seco, con poca luz y una temperatura estable como un sótano, por ejemplo. La temperatura ambiente del lugar deberá mantenerse constante alrededor de 25°C con una humedad relativa de entre 5 y 10%.

Más o menos un mes antes de la siembra de nuestro campo de plantas-semilleros se debe hacer una prueba de germinación con las semillas que se recolectaron en el campo. Veinte semillas de cada especie que se va a sembrar son suficientes. Estas se colocan en un papel toalla húmeda en un lugar con buena ventilación, en la sombra, deben mantenerse húmedas todo el tiempo que estén allí.

La palabra clave es húmedas no mojadas. Dependiendo de la especie, estas germinaran dentro de los siguientes quince a treinta días, al contar las semillas que germinaron podremos saber cuál es el porcentaje de germinación que podemos esperar en el lote de plantas semillero.

Preparación y siembra del lote de plantas-semillero

El lote semillero deberá ser sembrado con plantas de la misma variedad solamente; una combinación de variedades no producirá los resultados esperados debido a la polinización cruzada. El lote de plantas semillero deberá estar aislado y totalmente separado de cualquier otro cultivo de la misma especie y de otras, también, para evitar la contaminación por el viento o insectos que visiten ambas plantaciones.

La tierra donde serán sembradas deberá estar suelta y bien trabajada para promover el crecimiento rápido de las raíces y el desarrollo de las plantas que serán sembradas, formando hexágonos entre ellas. La distribución hexagonal mejora la polinización cruzada y permite que las plantas reciban más luz y aire mientras crecen. La distancia entre plantas deberá ser un poco menor a la recomendada para la siembra en hileras.

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Cada lote de plantas-semillero deberá contener entre 10 y 15 plantas para asegurar una buena polinización y suficiente producción para generar las semillas necesarias para sembrar el campo. De ser posible, se instalarán barreras plásticas o vivas alrededor de los lotes individuales para evitar contaminación.

Las labores de fertilización y riego deberán ser las mismas. Nunca deben excederse las cantidades de fertilizante y agua recomendadas para la especie por su fenología y el tipo de clima y terreno. El exceso de nitrógeno, por ejemplo, producirá mucho follaje pero pocos frutos. Así que deben mantenerse los niveles normales de insumos y las labores de campo en los lotes de semilla.

Es muy importante, de ser posible, regar estos lotes con sistemas de riego por goteo o regaderas para no mojar las flores ni los frutos en crecimiento pues la humedad atrae enfermedades e insectos que pueden polinizar las plantas con elementos no deseados.

La cosecha deberá hacerse cuidadosamente para no dañar o golpear las semillas que se están produciendo. Una vez cosechadas debe seguirse el mismo procedimiento que se usó incialmente. La preparación de la semilla y los procedimientos de almacenamiento serán los mismos.

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Conclusiones

Siempre es preferible usar semillas de polinización abierta para producir sus plantas-semillero en vez de usar semillas de híbridos, especialmente si los híbridos no han sido sembrados en el área.

Los laboratorios de semillas modernos producen semillas híbridas de alta calidad y gran capacidad de producción, resistentes a las plagas. Aunque las plantas híbridas son más vigorosas y producen mayores cantidades de frutos, estas tienen poca diversidad genética, lo que las hace más vulnerables a epidemias. Además, no es posible su propagación por parte del productor. La mayoría de las plantas que se obtengan de estas semillas híbridas no tendrá sus mismas cualidades.

Las plantas provenientes de la polinización abierta son más fuertes por naturaleza, pues contienen una diversidad genética mayor que los híbridos y tienen mucho más tiempo de existir y combatir enfermedades e insectos. Los híbridos son producidos en laboratorios mientras que las resultantes de la polinización directa han evolucionado y sobrevivido en el campo siempre. Es cierto que producen un poco menos que los híbridos pero consumen menos insumos, su costo es menor y son más resistentes al clima y las enfermedades.

La producción de semillas para consumo o para venta es un rubro muy productivo si se hace correctamente. Muchas variedades antiguas y fuentes de vegetales y frutos han desaparecido porque ya no se cultivan semilleros pequeños para reproducirlas.

Es vital para la agricultura moderna volver a la práctica de producción de semilla de polinización abierta para reducir el consumo de pesticidas y fungicidas en los cultivos. Una semilla que nace, crece y se reproduce por dos o más generaciones sin problemas en un área específica ha creado una resistencia horizontal a los males de la región y vale la pena continuar reproduciéndola para mejorar los rendimientos y bajar los costos de otros agricultores en la misma zona.

Muchísimas fincas locales y regionales productoras de semilla han desaparecido en el mundo al ser absorbidas por las grandes empresas que hoy en día acaparan el 70% del mercado mundial de semillas. Es necesario recuperar el comercio de semillas locales y regionales para traer de vuelta variedades casi extintas, para reducir la contaminación de las aguas y el ambiente con pesticidas y otros productos químicos.