5 Conceptos básicos para el éxito de un Proyecto Invernadero

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Aunque parezca increíble para los que conocen el potencial de un proyecto invernadero, una parte considerable de las inversiones en este campo van al fracaso. Según datos de principios de esta década ofrecidos por SAGARPA, en ciertas zonas del pasó el porciento de fracasos llega hasta el 50% por falta de capacitación de los productores o escasa preparación mercadotécnica.

Quizá la opción más inteligente (aunque cara) antes de invertir en un invernadero, sea contratar una empresa consultora certificada para que realice un profundo estudio de factibilidad económica. Aunque no llegaremos a tanto, podremos esbozar cinco conceptos básicos para facilitar el éxito de un proyecto invernadero.

1. Estudio de mercado

Probablemente la idea misma de comprar o construir un invernadero o grupo de ellos provenga de cierta información que de manera indirecta nos ha venido indicando que es un negocio próspero. No obstante, un estudio de mercado al menos preliminar resulta imprescindible antes de dar pasos más serios.

Este estudio tendrá en consideración la demanda real de los productos típicos de esta modalidad agrícola en nuestra rea de acción, las posibilidades de exportación, los volúmenes y precios promedio actuales, la proliferación del negocio y el comportamiento de inversiones similares recientemente. Esta etapa debería también servir para definir nuestra inclinación por el mercado mayorista o minorista.

2. Planificación ejecutiva

Todo proyecto lleva una fase de planificación, en la que se localiza puntualmente y modela la obra en cuestión, además de obtenerse un presupuesto inicial para la inversión sobre la base del listado de materiales y mano de obra civil. En este caso habrá que considerar la tipología constructiva más adecuada a las condiciones naturales, el nivel de tecnificación productiva que podemos enfrentar e incluso los procedimientos legales necesarios para su construcción y puesta en marcha.

3. Tipo de cultivo

Hay una serie de cultivos típicos de invernaderos que van desde el jitomate hasta las plantas medicinales y de jardinería. En dependencia de la demanda investigada definiremos el tipo o grupo de cultivos que, al menos de manera inicial, desarrollaremos en nuestro invernadero. Ello conlleva un estudio de los requerimientos agrotécnicos de dicho cultivo y el conocimiento de sus ciclos productivos, niveles de producción potenciales y costos promedios, entre otros aspectos como la transportación distributiva de la cosecha.

4. Financiamiento de la inversión

Habrá que tener muy claro los montos necesarios por fases y el origen del dinero que emplearemos en el proyecto invernadero. En México, como en tanto otros países en vías de desarrollo, existen los bancos comerciales (privados) y los de desarrollo, por lo general financiados por el gobierno federal. Tal vez lo mejor sea autofinanciarlo en caso de que podamos, pero muy pocos inversionistas emprenden negocios de esa forma, sino que acuden a bancos o financistas. Deberán quedar claros los flujos de caja previstos, los intereses, los plazos y las cláusulas de garantía.

5. Gestión administrativa.

Quiénes administrarán nuestro proyecto invernadero Y lo que es aún más importante, quién y cómo dirigir el invernadero toda vez ejecutado. Este asunto resulta de vital importancia por cuanto implica una verdadera garantía para el futuro de la inversión. Solo una administración eficiente ser capaz de obtener los resultados productivos que nos permitan cumplir con nuestros compromisos financieros y acortar el retorno de la inversión. Habrá que considerar en este aspecto el uso de algún software de gestión, herramienta imprescindible para el buen manejo de un invernadero moderno.

Luego la vida dirá la última palabra y tal vez demandar reajustes. Por ejemplo, si como minorista te parece que la carga de atender al público directamente resulta un tanto agobiante o no tienes un buen especialista en la actividad de mercadotecnia, pues tal vez deberás pasar a la venta mayorista. O quiz vender especias y plantas para condimento sea más atractivo en tu zona que el saturado mercado de chiles. En el caso de un proyecto invernadero como en tantos asuntos, la práctica es siempre el mejor criterio de la verdad.