2 febrero, 2017
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Manejo de suelos ácidos: Datos y recomendaciones

manejo de suelos ácidos

El encalado de los suelos es el procedimiento más empleado y efectivo en el manejo de suelos ácidos. La foto es cortesía de (tallerdeempleolaguancha.blogspot.mx)


La base para conseguir buenas prácticas agrícolas es, sin lugar a dudas, la calidad de los suelos. El grado de alcalinidad o acidez, o pH del suelo, es un factor que debe ser debidamente controlado para conseguir una producción de calidad. Si el suelo es muy alcalino o muy ácido, será necesario aplicar los métodos para conseguir los niveles que el cultivo requiera. El manejo de suelos ácidos es una práctica imperativa; está demostrado que los suelos ácidos son menos fértiles que los de mejor alcalinidad.



Importancia de los niveles de pH en el suelo


Los estudios científicos y las pruebas de laboratorio han demostrado, en innumerables ocasiones, que las condiciones y niveles de pH de los suelos afectan directamente la disposición y asimilación de nutrientes, ejerciendo así una influencia determinante en los propios suelos.


Los niveles de acidez o alcalinidad tienen una influencia directa en la creación de los microorganismos del suelo, los que a su vez facilitan la disponibilidad de nutrientes para las plantas.


Pero en sí, ¿qué genera la acidificación del suelo y cómo podemos corregirlo? En el transcurso de este artículo responderemos estas importantes preguntas, en la búsqueda de soluciones prácticas, para el manejo de suelos ácidos.



Los procesos de acidificación del suelo


En sentido general la mayoría de las personas, incluso muchos agricultores lo aceptan así, que el principal determinante en los niveles de acidez o alcalinidad del suelo, es el uso de fertilizantes químicos, los cuales son ricos en nitrógeno. Esto es cierto hasta un punto; sin embargo, está demostrado que existen otras razones como las climatológicas, que también son determinantes en los niveles de acidez o alcalinidad de los suelos.


La influencia del clima en las condiciones del suelo es indiscutible. Tanto así que existe una clasificación mundial de los suelos, de acuerdo a su región geográfica, donde se ha estudiado las características de cada uno.


Factores atmosféricos y medioambientales como la lluvia, los niveles de temperatura, la humedad, el viento, controlan los niveles de lixiviación, así como los niveles de desgaste de los minerales en el suelo, lo cual tiene una gran influencia en las características y propiedades químicas de los suelos, en particular en cuanto a los niveles de acidez, alcalinidad y salinidad.


Generalmente los suelos ácidos se vinculan con terrenos lixiviados, con una alta presencia de precipitaciones, mientras que los suelos alcalinos se caracterizan por ser de naturaleza más seca.



Causas de la acidificación del suelo


De acuerdo con estudios científicos y trabajos de campo realizados durante años, dedicados a conocer los tipos de terreno, podemos determinar que las principales causas de acidificación del suelo son:


- Lavados, en virtud de que son hecho con productos químicos desinfectantes, esto genera un desgaste y la eliminación de muchos macro nutrientes y micro nutrientes en el suelo, reduciendo mucho los niveles de hidrógeno, lo que intensifica dramáticamente los niveles de acidez.


- Procesos de nitrificación, lo que equivale a un incremento en los niveles de nitrógeno, principalmente proveniente de los fertilizantes químicos, los cuales son ricos en amonios de nitrógeno.


- Liberación de hidrógeno, desde las raíces de las plantas, proceso dado por las condiciones medioambientales y los niveles de nutrientes en el suelo.


- Por descomposición de materia orgánica, la cual de modo descontrolado puede producir niveles indeseables de gases tóxicos, altamente nocivos para el suelo, y por ende para los cultivos.


- Altos niveles de humedad.


- Presencia de sulfuros, principalmente dada por la presencia de minería en las adyacencias de los cultivos.


- Por lluvias ácidas, generadas por variadas razones atmosféricas y medioambientales, principalmente la contaminación, las emisiones por quema de combustibles fósiles, el efecto invernadero y el calentamiento global, producen lluvias ácidas ricas en amoniaco, nitrógeno y dióxido de azufre, que tienen un efecto acidificante sobre los suelos.


Es muy importante tener en cuenta la tabla de niveles de pH óptimos, de acuerdo a cada cultivo, en virtud del tipo de terreno, ya que así es como realmente se pueden tomar medidas efectivas en el manejo de suelos ácidos.


En general se acepta que los niveles óptimos de pH en un suelo van de 5,5 a 7, en la escala de 0 a 14. Lo que define los mejores suelos como ni muy ácidos ni muy alcalinos, sino en un punto intermedio, el cual es considerado óptimo para los cultivos, sin embargo como ya mencionamos, cada cultivo tiene sus condiciones ideales en cuanto a los niveles de pH, así que no se puede hablar de una fórmula que se pueda aplicar en todos los casos.


Ahora veamos las características de cada suelo dependiendo de su grado de pH, esta información es de uso público, fue difundida por el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos.


efectos de los suelos ácidos en los cultivos


Entre los principales efectos de la acidificación del suelo podemos encontrar:


- Una disminución muy alta de la disponibilidad a los nutrientes más importantes, como fósforo, magnesio y calcio, para el aprovechamiento óptimo de las plantas, que garanticen su desarrollo de manera satisfactoria.


- Alto riesgo de darse niveles de toxicidad en metales como el aluminio, el manganeso y otros, que en suelos ácidos adquieren gran movilidad. Los efectos nocivos del aluminio están científicamente comprobados, y produce en las plantas una disminución en el crecimiento y longitud, éste se da de dos maneras: impidiendo los niveles naturales tanto de crecimiento celular, así como de la división celular. El manganeso por su parte, produce daños visibles en las zonas aéreas y superiores de las plantas, lo cual se evidencia en la forma de manchas necróticas, presentes en el tallo y en las hojas, las cuales también lucen arrugadas.


- En la medida en que se da una franca disminución del pH, el suelo pierde la capacidad de neutralizar de modo natural el efecto de los ácidos, llegando a ser estéril, por lo tanto improductivo para cualquier tipo de cultivo.


- Cuando se da una reducción muy alta en el pH, por debajo de 4 en la tabla, el efecto en los cultivos es que puede observarse, una disminución en el crecimiento de las plantas, luciendo como atrofiadas. Esto ocurre debido a una merma en la biomasa, que favorece la proliferación de diversidad microbiana y bacteriana, la cual es altamente beneficiosa para las plantas, ya que reciclan los residuos orgánicos transformándolos en nutrientes, vitales en el crecimiento vegetal. De esta forma la estructura del suelo se debilita, además que las población microbiana favorece también los procesos de aireación interna del suelo, así como la circulación hídrica, generando como consecuencia costras en la superficie.


- Se considera altamente perjudicial para los cultivos, ya que como hemos mencionado con anterioridad, existen niveles de pH que se consideran como los más óptimos, dependiendo del tipo de cultivo y del tipo de suelo


A continuación veamos una tabla corta como referencia, donde se reflejan los valores de pH requeridos, de acuerdo al rubro cultivado.


niveles de ph óptimo por cultivo



Encalado de suelos ácidos


El procedimiento más empleado y altamente efectivo, para reducir los niveles de acidez de los suelos es el encalado, o aplicación de cal en diversas presentaciones, lo cual ayuda a subir considerablemente los niveles de hidrógeno en los terrenos, favoreciendo así el crecimiento microbiano y bacteriano, tan necesarios en la generación de nutrientes, los cuales son vitales para los cultivos.



Efectos beneficiosos del encalado de los suelos


La meta principal de la aplicación de cal en suelos ácidos, es subir sus niveles de pH, a los valores requeridos, los cuales sean idóneos para ser cultivados, sin embargo, dependiendo del terreno, si se trata por ejemplo de terrenos en zonas tropicales húmedas, este efecto se da desde la reducción de la saturación de aluminio, para lo cual se hace un análisis previo para conocer los niveles de tolerancia al aluminio en cada cultivo.


En virtud de que cada suelo tiene sus propias características, los niveles de pH óptimo pueden variar, dependiendo de la ubicación geográfica del terreno. Podemos pensar y de hecho es un pensamiento bastante generalizado, que el pH óptimo para cultivar en suelos de zonas tropicales es más bajo que el requerido en zonas templadas.


Y este es un hecho que tiene que ver, con los tipo de arcilla presentes en cada tipo de suelo, por ejemplo esto se aplica cuando se trata de cultivos como el maíz, la soja y la alfalfa, más cuando hablamos de otros cultivos como la papa, los cuales se pueden ver afectados por patógenos y enfermedades, o por deficiencia de nutrientes, siendo los niveles de pH menores o mayores, independientemente de la zona geográfica. En este sentido es muy importante tener un conocimiento práctico de los terrenos, y de los cultivos, para poder establecer y determinar los niveles óptimos de pH, y los requerimientos justos de cal, a la hora de hacer el encalado.




Materiales más utilizados


Existe una gran variedad de materiales que pueden utilizarse en el encalado de los suelos. La diferencia está en la capacidad que tiene cada uno para neutralizar la acidez.


Cal agrícola: Es el material más comúnmente usado y también el más accesible


- Oxido de Calcio: También se le llama "cal viva". Su reacción y sus efectos sobre el suelo son rápidos. Sin embargo, es más caro que los carbonatos y es necesario manipularla cuidadosamente para poder sacarle el máximo provecho.


- Hidróxido de calcio: También conocida como "cal apagada". También es de reacción rápida y puede resultar difícil de manejar. Su precio es mayor.


- Cal dolomítica: Es un carbonato de calcio y magnesio. Su reacción es más lenta que la de la cal agrícola, pero aporta Magnesio


- Magnesita: Es un carbonato de magnesio (elemento que contiene casi exlusivamente), siendo una excelente fuente de este.


- Oxido de Magnesio: Constituido solamente por magnesio. Alta poder para neutralizar la acidez y es de rápida acción, pero es muy poco soluble en agua.



El trabajo de la cal en el suelo


Los procesos por medio de los cuales la cal reduce la acidez de los suelos, son bastante complejos, sin embargo a modo de ilustración, podemos simplificarlo diciendo que es un proceso químico, en el cual la cal aumenta el pH , reduciendo su acidez, transformando algunos iones de hidrógeno en agua, esta reacción genera un efecto positivo en el aumento del pH en los terrenos ácidos, y esto pasa debido a la disminución en la concentración de iones de hidrógeno, que son la causa de la acidez. El encalado está comprobado, como el método más efectivo en el manejo de suelos ácidos.


encalado para manejo de suelos ácidos Foto cortesía de fabasdelagranja.blogspot.mx



Sobre la frecuencia del encalado de los suelos


Una vez hecho el encalado, resulta muy útil hacer estudios sobre los ritmos de acidificación y alcalinización del terreno, por medio de un muestreo rutinario, de esta forma definiremos de modo efectivo, las cantidades de cal a ser aplicadas, así como la frecuencia necesaria, entre aplicaciones.


Lo más recomendable, si se trabaja con leguminosas, por poner un ejemplo de cultivos, es aplicar la cal cada tres o seis meses, siempre antes de la siembra, en climas templados, particularmente si se trata de suelos muy ácidos. Se debe evitar encalar e inmediatamente sembrar, ya que está demostrado que trae malas consecuencias, otra práctica que debe evitarse al 100 % es mezclar la cal con los fertilizantes, es una práctica muy común, pero extremadamente mala para los cultivos, ya que esta mezcla produce deficiencias de fósforo, el cual es un elemento vital para las plantaciones.


Lo más aconsejable es que la cal en sus formas cáusticas, como óxido de calcio e hidróxido de calcio, sea esparcida un tiempo prudencial antes de la siembra, para así evitar daños en las semillas en proceso de germinación. En este punto, es bastante difícil definir los tiempos en la frecuencia del encalado, ya que están involucrados muchos factores, incluyendo que cada suelo tiene sus propias condiciones y características, así que es poco sensato hacer generalidades o formulas al respecto, lo que si se debe es analizar el terreno, para conocer las necesidades o no de encalado.


El muestreo debe hacerse por lo menos cada dos o tres años, dependiendo del tipo de suelo, recordemos que los terrenos arenosos y los que están bajo un riego constante, tienden a acidificarse más rápido, lo que implica hacer los muestreos con mayor frecuencia en un período de tiempo más reducido.


Cuando tenemos claridad sobre el tipo de suelo, así como del tipo de cultivos a plantarse en ellos, es recomendable tener en cuenta algunos factores, para determinar la frecuencia del encalado, como:


- Características de la textura del suelo, en general los terrenos más arenosos requieren de un encalado más frecuente.


- Frecuencia de fertilización con fertilizantes químicos nitrogenados, recordemos que el nitrógeno es uno de los principales causantes de la acidez en el suelo.


- Niveles de absorción de minerales como calcio y magnesio, principalmente absorbidos por los cultivos, las leguminosas absorben mucho más de estos minerales que las no leguminosas.


- Cantidades de cal suministrada, si se manejan dosis altas, el encalado se hace con menos frecuencia, se debe cuidar el encalado excesivo.


- Monitorear los niveles de pH, esto es fundamental, ya que nos ayuda a conocer la salud alcalina o ácida del suelo, asimismo ayuda a determinar la medida exacta de encalado requerido.


Concluimos nuestro artículo resaltando la importancia para la labor agrícola de un buen manejo de suelos ácidos, partiendo de conocer los niveles óptimos de pH del terreno, así como saber identificar el tipo de suelo en el que se está trabajando, y los efectos beneficiosos que brinda el encalado para reducir los niveles de acidificación.

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