20 diciembre, 2016
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Consejos para Conservar el Suelo e Incrementar la Fertilidad y la Producción

Consejos para conservar el suelo con fines agrícolas

En la actualidad, la producción agrícola del mundo se ha reducido considerablemente debido a múltiples causas. Entre estas destaca el uso indiscriminado y sin control de las tierras aptas para el cultivo, que conlleva al uso de otras no tan aptas para este fin. Este uso sin control, sumado a la carencia de prácticas para conservar el suelo, son dos de los principales contribuyentes en esta deficiencia de producción agroalimentaria.


En América Latina, la predominancia de terrenos montañosos e inclinados, los largos veranos seguidos de temporadas de lluvias exageradas causados por la deforestación masiva son la causa principal de la disminución notable de la fertilidad de la tierra y por ende de la producción agrícola por hectárea cultivada.


La recuperación física y de la fertilidad de la tierra depende de las prácticas de conservación, que deben ser aplicadas permanentemente, no sólo para mantenerlos y protegerlos, sino también para incrementar la producción agrícola en ellos.



La importancia de conservar el suelo


El suelo es un hábitat vivo y cambiante que contiene bacterias, micro y macro organismos que le ayudan a mantenerse vivo y fértil reponiendo los minerales perdidos por las lluvias, los cultivos y el uso constante de los terrenos.


Hubo un tiempo en que un agricultor podía sembrar uno o dos años una parcela y al siguiente dejarla descansar, para que se recuperara naturalmente y volver a ella uno o dos años después.


El crecimiento poblacional y la deforestación ya no permite este lujo a la mayoría de los agricultores. Ahora es necesario cultivar la misma parcela año tras año y esta es la razón por la que debemos dedicar más tiempo a preservarla y mejorarla.


Hace muchos años, el descubrimiento de los fertilizantes químicos y el uso de pesticidas abrieron nuevos horizontes para la agricultura mundial. Se volvió posible incrementar la producción con un gasto adicional mínimo, asegurando grandes cosechas y rentabilidad.


El día de hoy sabemos que el uso constante y sin control de estos productos cambia el pH de nuestras tierras, aumentando su alcalinidad, y que los pesticidas destruyen y matan micro y macro organismos y bacterias en la tierra, que son esenciales para obtener mayor rendimiento en nuestros cultivos.


Es muy importante analizar no solo el contenido mineral y animal, además del tipo de suelo en que se pretende cultivar, sino también la manera en que se realizará el cultivo pues diferentes tipos de terreno requieren diferentes maneras de conservación de suelos.


La ausencia de prácticas de conservación de los suelos pueden contribuir en problemas tales como:


- La erosión hídrica, eólica, y natural o forzada causada por el uso inadecuado o la ausencia de prácticas de conservación de suelos y la deforestación de las áreas circundantes de la plantación


- La muerte o desaparición de algas, hongos, bacterias, actinomicetos, y animales, elementos vivos que tienen relaciones simbióticas con los cultivos ayudándoles a absorber los nutrientes, agua y oxigeno de la tierra, causados por el abuso de los pesticidas


- La variación en el pH y contenidos minerales en la tierra causados por el abuso de los fertilizantes químicos



La ausencia de prácticas de conservación del suelo contribuye con la erosión del mismo



Consejos para la conservación e incremento de la fertilidad del suelo


1) En primer lugar se debe hacer un análisis minucioso de la tierra en que se pretende cultivar cualquier producto agrícola para determinar si dicha tierra es apta para el cultivo deseado. Se deberán hacer los siguientes estudios:


a) Analizar la textura de la tierra- El suelo puede ser desde suelto (arenoso) hasta uro y compacto (arcilloso), pasando por las texturas intermedias como ser franco limoso, franco, arcilla liviana, pesada, etc. Este análisis determinará qué prácticas agrícolas se pueden realizar en dicho terreno, los métodos de control de la erosión que deben usarse y además el tipo de plantas que se pueden usar para instalar barreras biológicas, especialmente en terrenos inclinados.


b) Profundidad del suelo- La profundidad del suelo es el espacio que existe entre la superficie y la roca madre debajo de este. La mínima profundidad necesaria para cultivar ciertas especies de raíces superficiales es de 30 cm y llega hasta profundidades mayores a 60 cm. La profundidad del suelo nos servirá para determinar qué especies pueden ser cultivadas exitosamente en cada parcela disponible.


c) Infiltración de agua- La infiltración del agua es la habilidad que tiene el suelo de absorber el agua de lluvia o riego. Es especialmente importante en cultivos de ladera, donde el agua que no se infiltre en la tierra correrá cuesta abajo, llevando con ella tierra fértil y causando erosión y daños en los cultivos.


d) Drenaje de agua- El drenaje de agua es la capacidad que tiene el suelo de movilizar el agua acumulada o infiltrada en él. Esto también es importante para determinar el tipo de cultivos para los cuales es apto además de para determinar qué técnicas de conservación de suelos se pueden usar para incrementar el drenaje de esta.


e) Fertilidad del suelo- La fertilidad del suelo no es solo importante para obtener el mayor rendimiento posible de los cultivos, sino también para establecer barreras anti-erosión naturales, especialmente en cultivos de ladera.


f) Acidez del suelo- La acidez del suelo es la medida de su alcalinidad o pH. Esta medida no es solo importante para determinar las especies que van a sembrarse, sino también para promover o restablecer la presencia y multiplicación de elementos vivos, biológicos, beneficiosos para incrementar la producción agrícola de las tierras y su conservación.


2) Control de la erosión causada por cualquier elemento natural o artificial: La erosión hace que la capa productiva del suelo vaya desapareciendo poco a poco hasta que la fertilidad de la tierra desaparece, al grado que ni siquiera los fertilizantes químicos hacen efecto en los siembras.


Los efectos de la erosión incontrolada no solo dañan las áreas de cultivo sino que también las áreas aledañas a los cultivos, haciendo que suban los costos y se dificulten las tareas agrícolas.


Para controlarla y revertir sus efectos, se recomienda la construcción o instalación de barreras vivas o artificiales, acequias, terrazas, camellones u otros medios de control siguiendo la inclinación de los terrenos que van a ser cultivados.


Muchas veces, los agricultores se abstienen de realizar estas prácticas por su costo o porque pierden terreno de siembra al implementar dichos métodos de conservación. Estas preocupaciones son válidas hasta cierto punto, pero la verdad es que de no hacerlas, se puede perder una importante área de cultivo. El tomar estas medidas de conservación permite, a la larga, mantener la tierra saludable, reducir el consumo de fertilizantes y conseguir un mayor rendimiento a sus cultivos.


3) La siembra de árboles frutales o maderables de raíz profunda a una distancia prudente, que no afecte los cultivos alrededor de las parcelas. Esta práctica reducirá los efectos del viento, servirá para retener la tierra fértil en los terrenos cultivables y además le proveerá de ganancias adicionales al cortar la madera o cosechar los frutos que los arboles producen.


4) La incorporación de los desechos de cultivos anteriores al suelo cultivable y la acumulación de desechos entre las filas de cultivo para que este se degrade y proteja el suelo de la erosión causada por el agua. Los desechos de cultivos anteriores se pudren e incorporan materia orgánica al suelo, además de que lo protegen de la erosión y mantienen la humedad y temperatura constante. Estos son fuentes de alimento para bacterias y otros organismos que son beneficiosos, no sólo para los cultivos sino también para la tierra misma.


5) La incorporación de materia orgánica: La materia orgánica incorporada puede ser en forma de excrementos animales secos, humus, la incorporación de lombrices y otros animales que sueltan la tierra y depositan en ella sus desperdicios, que sirven de alimento a los cultivos y además ayudan a darle permeabilidad a la tierra.


Si te interesa aprender más sobre abonos orgánicos puedes leer nuestro artículo Fertilizantes Orgánicos en tu producción: Todo lo que debes saber.


6) La siembra escalonada de diferentes especies: Cada especie de planta tiene diferentes necesidades nutricionales del suelo y diferentes profundidades en sus raíces. El uso escalonado de especies permite que el suelo recupere los nutrientes perdidos al cultivar, por ejemplo, una gramínea después de una leguminosa. Además de esto el siembro escalonado de plantas con raíces de diferentes tamaños, le da soltura al suelo y aumenta su oxigenación y resistencia a la erosión hídrica.


7) El uso medido y óptimo de los fertilizantes químicos: Es cierto que los fertilizantes químicos producen mayores rendimientos que los orgánicos en el corto plazo, pero en el largo plazo dañan la constitución química del suelo. Es por esto que es necesario hacer muestreos de suelo y análisis de estos para determinar las cantidades de abonos químicos necesarias para cultivar las diferentes especies, según la calidad y consistencia nutricional del suelo de acuerdo a las necesidades nutricionales de las plantas a cultivar. Esta práctica no solo dará mayor rendimiento de sus cultivos, sino que también mantendrá el equilibrio químico de los suelos.


8) El uso controlado y medido de pesticidas químicos: Los pesticidas químicos matan elementos biológicos benéficos del suelo, estos elementos biológicos, que pueden ser bacterias como la Rhizobia, que fija el nitrógeno en el suelo, ciertos hongos que aumentan la disponibilidad de minerales, algas, actinomicetos y otras plantas. Estos son esenciales para el aprovechamiento de nutrientes y la oxigenación del suelo.


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9) Uso de sistemas de riego artificiales aptos para el tipo de terreno. En terrenos planos e inclinados también deberá considerarse la posibilidad de instalar sistemas de riego por goteo o manguera que puedan ser controlados en vez de sistemas de aspersión o dependencia de la lluvia. Evitar el riego por gravedad en las laderas, a menos que las acequias hayan sido diseñadas siguiendo técnicas de conservación de suelos.


10) Evitar las quemas provocadas y establecer controles de incendios para bosques y áreas aledañas a los cultivos. Las quemas y los incendios forestales destruyen la cobertura del suelo que nos sirve para controlar los flujos de agua natural a los cultivos. Los bosques y la vegetación natural preservan las fuentes de agua y mantienen la estabilidad del clima. Es importante protegerlos, pues al hacerlo también protege sus áreas de cultivo.


barreras vivas El uso de árboles frutales así como de otras plantas como barreras vivas es una práctica que previene la erosión del suelo



Conclusiones


La conservación y el mejoramiento de los suelos implican una inversión que rendirá muchos frutos. Es posible que el agricultor piense que no vale la pena el tiempo y el trabajo que deberá realizar en estas prácticas, pero la verdad es que al llevarlas a cabo de manera preventiva se estará ahorrando dinero y tiempo a futuro.


Al aumentar la fertilidad y consistencia de su tierra tendrá un mayor rendimiento en sus cultivos, además de obtener productos de mejor calidad a menor precio.


Al aplicar las medidas de conservación de suelos estará invirtiendo en su futuro y en el de su familia pues sus tierras requerirán menos inversión cada vez que las cultive. Con el pasar del tiempo, su costo de siembra se reducirá y sus utilidades aumentarán proporcionalmente.


Contribuirá con el mejoramiento del medio ambiente de su zona y servirá de ejemplo para que otros agricultores sigan sus pasos, y así contribuyan ellos también a la corrección de todos los daños y perjuicios que se le han causado a la tierra después de tantos años de prácticas deficientes.


La aplicación de estas medidas y sus resultados no son inmediatos, pero son efectivas y seguras. Poco a poco se pueden ir implementando, hasta que recupere la fertilidad de la tierra y pueda disminuir el consumo de fertilizantes químicos, que representan una gran inversión en cada ciclo de cultivo.


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