21 septiembre, 2020
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¿Cómo afecta la pandemia el precio final de los alimentos?

COMO AFECTA LA PANDEMIA EL PRECIO FINAL DE LOS ALIMENTOS

¿Qué tan
preocupados debemos estar?





En pocos meses, el coronavirus ha golpeado fuertemente a los mercados de todo el mundo. Ciertamente, nos encontramos ante una crisis económica y sanitaria sin precedentes. Y mientras los expertos logran producir una vacuna verdaderamente efectiva, muchos de nosotros nos preguntamos si algún día las cosas volverán a la normalidad.





Para quienes nos dedicamos a la producción de alimentos, la pandemia nos ha planteado, también, nuevos desafíos. Lo mismo nos hemos visto obligados a incrementar la productividad  que a garantizar la calidad de nuestros productos.





Así mismo, con las medidas sanitarias y el confinamiento, se han afectado gravemente las cadenas de suministro , generando cuellos de botella y otras complicaciones semejantes en cada una de las fases de producción.





Además, también han cambiado los
hábitos de consumo. La gente ahora prefiere comprar en línea y la venta de
ciertos productos ha aumentado, en detrimento de otros, cuya demanda ha caído
considerablemente.





Es entonces cuando las preguntas
más inquietantes saltan a la vista: ¿Cómo afecta todo esto al precio final de
los alimentos? ¿Qué tan preocupados debemos estar?





QUE NO CUNDA
EL PÁNICO





Los hechos nos indican una cosa: las
cadenas de suministro de alimentos han resistido extraordinariamente
y contra todo pronóstico.





Esto debido a que los productores hemos hecho un gran esfuerzo  para garantizar no solo el abasto de alimentos, sino que sean accesibles para la población. Así que yo diría que no debemos de preocuparnos mucho por ese aspecto.





Contrario a lo que se dice en
muchos sitios, es importante aclarar que no hay nada que indique que
atravesamos por una escasez de alimentos.
Por lo mismo, tampoco se prevé un aumento considerable en los costos, en el
futuro próximo. Por supuesto, puede haber variaciones en el precio de ciertos
productos, pero nada de que alarmarse. Después de todo, el mercado alimentario se rige por la oferta y la demanda, lo que quiere decir que los precios son sensibles a las
eventualidades.





En ese aspecto, sí ha habido
ciertas complicaciones. Y es que, por un lado, las medidas sanitarias han
afectado la producción y distribución de
alimentos
, mientras que, por el otro, el miedo al contagio ha modificado
las preferencias de consumo.





EL MERCADO DE
ALIMENTOS EN TIEMPOS DE CORONAVIRUS





Como consumidores, a menudo nos
enfocamos únicamente en qué tan costoso es un producto en el mercado, sin
considerar todo lo que hay detrás de ese precio.





Ciertamente, la cadena de suministro de alimentos es una red compleja que involucra no solo a
los productores y distribuidores,
sino también a aquellos que se encargan del almacenamiento, el transporte, la
comercialización, etcétera. Todos estos factores influyen en el precio final de
un producto.





A eso debemos sumarle otros aspectos, como son los precios internacionales , la calidad del producto, las certificaciones, la inocuidad, y muchas otras variables que entran en juego en un momento determinado.





Y si bien no hay escasez de alimentos, lo cierto es que
la industria alimentaria ha visto afectada la producción debido al
distanciamiento social, los crecientes contagios y las medidas de bloqueo para
contener la propagación del coronavirus.





Tanto el confinamiento como el
contagio han reducido la disponibilidad de trabajadores, lo que resulta crítico
si consideramos que el sector agrícola depende de la mano de obra.





Además, existen otros insumos
importantes para la actividad agrícola que se han visto muy afectados. Tal es
el caso del transporte, el sector energético, los pesticidas y fertilizantes,
entre otros. Y si bien, hasta ahora, las complicaciones han sido mínimas, lo cierto
es que todo esto termina influyendo en el costo
final del producto
.





Así mismo, el consumidor es otro
factor esencial. Hoy en día, la gente busca que un producto cumpla diversas
funciones, por lo que aspectos como la conveniencia, la funcionalidad, la
seguridad y la calidad resultan relevantes a la hora de fijar los costos.





Por lo mismo, el miedo al contagio durante la reciente pandemia ha repercutido en las preferencias de consumo. Actualmente, muchos consumidores buscan mejorar su sistema inmunológico con productos que los mantengan saludables, aumentando su demanda. Así mismo, se han restringido las visitas a los mercados y las ventas de alimentos de lujo han disminuido.





UNA NUEVA
NORMALIDAD





Sin duda, nos encontramos ante una situación sin precedentes. Esto nos plantea nuevos retos. En términos generales, el principal desafío al que nos enfrentamos los productores de alimentos consiste en garantizar un funcionamiento óptimo durante esta emergencia.





Hoy, más que nunca, resulta indispensable que las empresas revisen y ajusten sus procedimientos y planes de contingencia. Esto significa, por supuesto, introducir medidas de distanciamiento, hacer más eficientes los procesos de producción , fijar normas de protección personal, limpiar con regularidad las superficies e instrumentos de trabajo, limitar las visitas e incluso cambiar los protocolos de logística, transportación comunicación y demás.





Deberemos, además, cumplir con
normas sanitarias mucho más estrictas con el fin de garantizar que el producto
que se comercializa es seguro y de alta calidad. 





Una cosa es segura: la pandemia, en algún momento, quedará controlada. Sin embargo, es muy probable que tardemos varios años en volver a           la normalidad.





Como sociedad, deberemos
permanecer alerta para mantener las tasas de infección bajas, ya que, de lo
contrario, existe una gran probabilidad de que surjan rebrotes. Igualmente, es
importante cierta responsabilidad social, enfocándonos en las necesidades de
los más vulnerables.





La crisis es real, pero podemos
mitigar sus efectos si promovemos la cooperación y el comercio abierto.


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